
- Ocho tendencias para 2026: precios, pasión y los riesgos que se avecinan (Traducido al español del original «Ocho tendencias para 2026: precios, pasión y los riesgos que se avecinan»)
Desde la inflación hasta la innovación, pasando por la felicidad y la productividad, el profesorado de la Harvard Business School destaca los factores que probablemente marcarán el rumbo del mundo empresarial durante el próximo año.
Los líderes empresariales han tenido que lidiar con numerosas fuerzas contradictorias durante el último año: mercados al alza y señales económicas contradictorias, oportunidades relacionadas con la inteligencia artificial y consumidores agotados. Es probable que esta complejidad continúe en 2026.
Hemos pedido al profesorado de la Harvard Business School que comparta las tendencias que los líderes pueden esperar para el próximo año y que ofrezca recomendaciones basadas en estudios de investigación para afrontar estos tiempos de incertidumbre. Sus comentarios se han editado ligeramente por motivos de extensión y claridad.
- Alberto Cavallo: Es probable que los aranceles provoquen subidas graduales de los precios. En 2026, uno de los principales retos será gestionar el aumento de los costes derivado de las medidas arancelarias de 2025. El impacto se está manifestando de forma gradual, pero es persistente y generalizado. Esta previsión parte de la base de que la guerra comercial no se intensificará aún más, en consonancia con la reciente distensión de las tensiones y la posibilidad de que algunas medidas sean revocadas por los tribunales.
- Lo que indican los estudios: A partir de datos de precios de alta frecuencia, hemos constatado que las subidas de tarifas de 2025 ya han provocado un aumento de los precios al por menor.
A partir de datos de precios de alta frecuencia, observamos que las subidas arancelarias de 2025 ya han incrementado los precios al por menor de los productos importados en aproximadamente un 5,4 % en comparación con su tendencia anterior a la aplicación de los aranceles. Los productos nacionales en sectores con un alto nivel de importaciones subieron alrededor de un 3 % durante el mismo período. Hasta ahora, solo alrededor de una quinta parte de los costes arancelarios se ha repercutido a los minoristas, mientras que la mayor parte de la carga sigue siendo absorbida en las fases iniciales de la cadena de suministro por los fabricantes y los mayoristas.
Teniendo en cuenta esta dinámica, estimamos que la contribución acumulada de los aranceles de 2025 a la inflación general es de aproximadamente 0,7 puntos porcentuales, lo que mantiene la tasa anual del índice de precios al consumo (IPC) de forma persistente cerca del 3 % y dificulta que la Reserva Federal logre que la inflación vuelva a su objetivo.
- Qué deben esperar las empresas: salvo que se produzcan nuevas subidas de aranceles, el principal riesgo para 2026 derivará de la aplicación continuada de las medidas del año pasado, impulsada por la repercusión incompleta y gradual de los aranceles en los precios. Los sectores con un alto contenido de importaciones, como el mobiliario para el hogar y la electrónica, serán los que sufran una mayor presión. Las empresas deben analizar su exposición a los aranceles por producto, supervisar la evolución de los costes con mayor frecuencia y revisar sus planes de aprovisionamiento y fijación de precios con ciclos de ajuste más cortos.
Además, deberían informar claramente a los clientes sobre cómo las tarifas afectan a su estructura de costes. Una mayor transparencia en lo que respecta a los cambios en los costes puede reducir las reacciones negativas de los clientes y ayudarles a comprender los factores que subyacen a los ajustes de precios.
- Qué deben esperar los consumidores: Los consumidores seguirán experimentando subidas graduales de los precios, especialmente en las opciones más económicas de cada categoría. Estos productos suelen tener márgenes más reducidos y, por lo tanto, ofrecen a las empresas menos margen para absorber las subidas de costes, razón por la cual han registrado hasta ahora los índices de repercusión más elevados. Este patrón aumenta la carga sobre los hogares con ingresos más bajos, que dependen en mayor medida de estos productos. Aunque los aumentos son graduales, se acumulan y pueden ejercer una presión significativa sobre los presupuestos familiares con el tiempo, con efectos que seguirán siendo desiguales entre los distintos grupos de ingresos.
Alberto Cavallo es catedrático Thomas S. Murphy de Administración de Empresas.

- Jaya Wen e Iyoha Ebehi: Considerar la volatilidad arancelaria como una restricción de diseño
Las empresas no deberían contar con que en 2026 se vuelva a un mundo de aranceles bajos. En nuestro estudio sobre la reorientación del comercio, observamos que, cuando Estados Unidos impuso aranceles a China, se produjo cierto reetiquetado, pero las cadenas de suministro también modificaron la ubicación de la producción de valor añadido.
Esto significa que los aranceles tuvieron un impacto real: las empresas no podían limitarse a desviar los productos a través de terceros países y eludir por completo los nuevos impuestos. A su vez, esto implica una presión al alza constante sobre los precios, tanto para los productores como para los consumidores.
Hay datos externos que respaldan esta conclusión. El profesor de la HBS Alberto Cavallo y sus coautores demuestran que los recientes aranceles estadounidenses se repercuten en gran medida en los precios de importación, de modo que los minoristas absorben parcialmente el impacto en sus márgenes y los consumidores se enfrentan a subidas de precios graduales pero persistentes. El estudio concluye que los precios al por menor en los sectores más expuestos podrían aumentar hasta un 20 % en un plazo de seis meses.
De aquí a 2026, la conclusión práctica para los líderes es que deben considerar la volatilidad de los aranceles como una limitación inherente a su modelo operativo, y no como una perturbación temporal. El escenario de referencia es una inestabilidad política continuada que se suma a unos niveles de precios elevados.
Los responsables operativos deben:
- Diversificar deliberadamente el abastecimiento entre distintos países y proveedores, dando prioridad a las ubicaciones y socios que sigan siendo viables en diversos escenarios arancelarios plausibles.
- Siempre que sea posible, incluya cláusulas de repercutición o reparto de tarifas en los contratos a largo plazo, de modo que no se absorba todo el impacto cuando se produzcan cambios en las tarifas.
- Invierta en sistemas de datos detallados que permitan realizar un seguimiento de la exposición por producto, código del Sistema Armonizado y ruta casi en tiempo real, y vincule esta información directamente con los paneles de control de precios y márgenes.
- En el ámbito comercial, hay que prever:
- Un consumidor sensible al precio y cansado de la inflación.
- Prueba diferentes escenarios de estrategia de precios y deja claro qué categorías pueden soportar subidas de precios y en qué casos puede ser necesario proteger el volumen de ventas.
- Las empresas del sector minorista deberían orientar la demanda hacia segmentos más asequibles y marcas propias, ya que los aranceles se reflejan en los precios de venta al público.
- Por último, establezca un marco de gestión para la incertidumbre. Haga que los riesgos arancelarios y comerciales sean un punto fijo en el orden del día del consejo de administración o del comité de riesgos. Coordine a los equipos de relaciones públicas, cadena de suministro y finanzas en torno a un plan de acción común, de modo que el próximo anuncio de medidas políticas desencadene una respuesta consensuada en lugar de una improvisación puntual.







































































































