Todos sabemos que la contención de costes es importante en todos los ciclos económicos, ya que determina la competitividad de una empresa, su éxito y, en última instancia, su supervivencia. En el actual contexto de crisis generalizada, esta reducción de costes cobra especial relevancia para las empresas, ya que esta situación extrema puede estar más cerca que nunca.
La dificultad añadida que supone el endeudamiento también aumenta la necesidad de buscar fondos dentro de la propia empresa. Lo más complicado a la hora de recortar gastos es asegurarse de eliminar lo superfluo sin tocar lo esencial: aquello que hace que la empresa sea competitiva hoy y lo seguirá siendo mañana, lo que motiva a tu personal a dar lo mejor de sí mismo y a tus clientes a comprar. Aquí tienes 10 sugerencias:
- Reduce el uso de papel: ¿es realmente necesario imprimir los correos electrónicos u otros documentos? Además del papel y la tinta, necesitarás carpetas, separadores, archivadores, espacio... y todo esto tiene un coste;
- Centralizar las compras: si hay menos departamentos que compran a menos proveedores, se pueden negociar descuentos importantes;
- Busca alternativas: pide siempre presupuestos a varios proveedores; la competencia (o la posibilidad de que exista) casi siempre garantiza que consigas mejores precios;
- Pide ideas a tus proveedores: para conservar tu negocio, es posible que te sugieran ideas como realizar entregas menos frecuentes, lo que les permite reducir sus costes y trasladarte ese ahorro;
- Revisa las especificaciones: es posible que estés utilizando productos que superan tus necesidades reales; por ejemplo: ¿se puede transportar tu producto en palés de segunda mano?
- Ten cuidado con las renovaciones automáticas: cada vez que firmes un contrato, revisa las condiciones de renovación y pon un recordatorio en tu calendario uno o dos meses antes de la fecha en la que puedas cancelarlo. Reevalúa tus necesidades y el mercado;
- No aceptes sin más los aumentos de precios de tus proveedores;
- Reduzca las existencias: pida a los proveedores que se las guarden;
- Prueba las marcas de marca blanca: suelen ofrecer la misma calidad con una diferencia de precio de hasta un 30 %;
- Recurra a un experto: la persona de su empresa que mantiene (y debe mantener) a diario buenas relaciones y a la que, por lo tanto, le resultará difícil mostrarse «firme»; un experto externo, en cambio, no tendrá ese problema. Además, su personal no está familiarizado con mercados que no son fundamentales para su sector, ya que negocian cada tipo de contrato una vez al año o menos, mientras que el experto lo hace a diario.
Por supuesto, no todos estos métodos son adecuados para todas las empresas. ¡Elige los que mejor se adapten a tu negocio y empieza a ahorrar hoy mismo!




































































































