Puertos, ferrocarriles y carreteras: el gran salto logístico que Guatemala no puede posponer




El 22 de mayo de 2025 marcó un punto de inflexión en la historia de la logística de Guatemala. Con la firma de un acuerdo entre los Gobiernos de Guatemala y Estados Unidos, se puso en marcha una hoja de ruta para modernizar Puerto Quetzal y Santo Tomás de Castilla y evaluar la reactivación del ferrocarril nacional. Este anuncio, realizado días antes de la Reunión Nacional de Empresarios (Enade 2025), no es una coincidencia: responde a la creciente presión del sector empresarial para resolver las pérdidas millonarias derivadas de la obsoleta infraestructura portuaria, vial y ferroviaria del país.

Más del 60 % de la carga marítima entra por el Puerto Quetzal. Sin embargo, los buques esperan en cola hasta 50 días para poder operar. Esto no solo encarece los productos que consumimos, sino que también limita las exportaciones, retrasa las inversiones y bloquea las oportunidades de comercio exterior. Como señaló Charles Bland, presidente de la CACIF: «Lo notamos en los precios, en los puestos de trabajo que no se crean y en las empresas que no crecen».
A esto se suma una red de carreteras que obliga a los transportistas a circular a velocidades de tan solo 8 km/h en tramos estratégicos, lo que afecta a la competitividad de todos los sectores productivos, tal y como señaló María Teresa González, presidenta del Comité Nacional de Coordinación del Transporte.
El resultado es previsible, pero preocupante: Guatemala está perdiendo competitividad en el ámbito de la inversión regional, justo cuando el mundo está viviendo una nueva ola de deslocalización industrial (nearshoring).
En el foro previo a la ENADE 2025 quedó claro que, sin una infraestructura logística moderna, no se atraerán inversiones de gran repercusión. Tal y como resumió FUNDESA: «Los puertos, los aeropuertos, las carreteras y las zonas económicas especiales deben convertirse en la columna vertebral que sustente una Guatemala más abierta, conectada y próspera».
La reciente aprobación de la Ley de Infraestructuras Viales Prioritarias y los avances en la Ley de Colaboración Público-Privada abren una ventana de oportunidad para actuar con rapidez, de forma técnica y con visión de futuro.
Parte del acuerdo con Estados Unidos incluye un análisis de la rehabilitación del sistema ferroviario. Este aspecto es fundamental. El tren es uno de los medios más eficientes, sostenibles y resilientes para transportar mercancías a gran escala. En países como México, Colombia y Chile, ha demostrado ser un catalizador para la integración logística, el desarrollo regional y la reducción de emisiones.
La reactivación del ferrocarril podría transformar la forma en que Guatemala conecta sus puertos con las zonas industriales, los parques logísticos y los centros de distribución, aliviando la presión sobre las carreteras y mejorando la calidad de vida de miles de transportistas y comunidades.
En ERA Group creemos que Guatemala se enfrenta a una decisión histórica. Modernizar sus puertos, rehabilitar el ferrocarril y transformar su red de carreteras no es solo una necesidad operativa. Es una estrategia nacional.
Como especialistas en optimización de costes y estrategia empresarial, hemos observado cómo las mejoras logísticas en distintos países se traducen en:
Guatemala cuenta con los recursos, los socios y, ahora, la voluntad política para dar este salto. Pero para aprovecharlo, las empresas deben prepararse: revisar sus cadenas de suministro, simular escenarios de eficiencia, identificar puntos críticos y establecer relaciones con aliados estratégicos.
