La falta de financiación de los colegios públicos ha supuesto una gran carga para estos centros. Según un estudio reciente de Tes, algunos profesores están configurando domiciliaciones bancarias trimestrales para sufragar el material escolar básico, y otros están aportando hasta más de 1 000 libras en efectivo al año para el funcionamiento de sus centros. Un dato impactante de por sí, que se ve agravado por el estancamiento salarial que han sufrido los profesores durante los últimos siete años.
La encuesta de Tes, realizada con la colaboración del sindicato de docentes NEU, recabó las opiniones de más de 1 800 profesores. El informe reveló que un asombroso 94 % de los profesores corre con los gastos de material escolar básico, como libros y material de papelería. Al profundizar en los datos, las cifras se desglosan de la siguiente manera: el 73 % de los participantes afirmó que compra material de papelería, el 58 % paga los libros y el 43 % los materiales de arte, todo ello de forma habitual. Por otra parte, dos tercios de los docentes declararon que se veían obligados a pagar los artículos esenciales o a aportar dinero debido a la falta de fondos disponibles por parte del Gobierno.
La presión a la que se ven sometidos los profesores para obtener resultados es evidente, y muchos sienten que deben invertir su propio dinero para lograrlo, tal y como expresa el siguiente comentario de un profesor: «Necesito recursos para que mis clases causen sensación… y se nos presiona mucho para que no gastemos el presupuesto del colegio».
Al comentar los resultados de la encuesta, Geoff Barton, secretario general de la Asociación de Directores de Escuelas y Centros de Enseñanza Superior, declaró: «Esto supone una crítica terrible a la situación en la que nos encontramos en lo que respecta a la financiación escolar... Los profesores están pagando esto de su propio bolsillo, y todos sabemos cuál es el sueldo de los profesores. No debería ser así».
La encuesta también indica que los docentes están gastando más dinero de su propio bolsillo en recursos y material que en años anteriores, y que la costumbre de pagar por lo imprescindible se ha consolidado como una «obligación» del trabajo. El secretario general adjunto del NEU, Andrew Morris, declaró: «Incluso los docentes que están en su primer año de docencia se están acostumbrando a la idea de que tienen que pagar por los recursos necesarios. Se está considerando una característica habitual del trabajo».
Al atribuir la responsabilidad al Gobierno, Morris prosiguió: «Esto le servirá al Gobierno para eludir la necesidad de aumentar la financiación en la medida en que debería hacerlo. Hay una gran diferencia entre decir “No tenemos dinero para que compréis cosas” y “No tenemos dinero; dadnos algo del vuestro”».
La triste realidad es que los padres también se ven obligados a rascarse el bolsillo para contribuir a la educación de sus hijos, ya que dos tercios de los encuestados señalan que los colegios cobran a los padres por asistir a eventos como competiciones deportivas y conciertos escolares. En algunos casos, según la encuesta de la PTA UK, algunos padres incluso tienen que pagar para que los colegios dispongan de artículos básicos como papel higiénico.
A pesar de que la ministra de Educación, Justine Greening, haya anunciado la nueva fórmula de financiación nacional para aumentar los presupuestos en al menos un 1 %, la cruda realidad es que esto podría provocar que muchos colegios públicos se quedaran sin los fondos de los que dependen, dado que los presupuestos se igualan. Además, los sindicatos han señalado que este aumento simplemente no es suficiente para hacer frente al incremento de los costes de financiación de la educación pública ni para compensar los severos recortes que ha sufrido el sistema educativo en los últimos años.
Como es lógico, en estos momentos los organismos gubernamentales se ven sometidos a una gran presión para resolver, o al menos paliar, los problemas derivados de la insuficiente financiación destinada al funcionamiento de los colegios públicos. A medida que surjan más y más problemas, corresponderá al Gobierno ofrecer soluciones viables a la crisis. Los expertos de Expense Reduction Analysts creemos que una revisión exhaustiva de dónde y cómo se invierten los presupuestos escolares en los colegios públicos ayudará a aliviar parte de la presión que soportan los profesores, ya de por sí muy agobiados. Contamos con años de experiencia ayudando a las organizaciones a ahorrar dinero, y nuestros servicios de suministros de oficina podrían identificar formas en que los colegios puedan ahorrar dinero para que los profesores no tengan que pagar los materiales de su propio bolsillo.
Artículo de: Nick Clement





























































































