La realidad es que no es un logro: es un riesgo.
Comemos delante del televisor o mientras miramos el móvil. ¿Cuántas veces ves en un restaurante a padres pegados al móvil mientras sus hijos manchan el mantel de salsa o tiran patatas fritas al suelo? O peor aún: los niños también tienen un dispositivo en las manos.
En mis paseos diarios con mi perro, veo a dueños de perros hablando por teléfono, mirando las redes sociales o charlando. Rara vez se ve a alguien que «simplemente pasee a su mascota», como si su vida dependiera de ello.
Lo mismo ocurre con los padres que empujan un cochecito mientras su hijo señala y dice: «mira» o «mira allí»... y ellos siguen mirando fijamente su pantalla. Un día, una niña de dos años estuvo a punto de ser atropellada porque su padre no podía apartar la vista del móvil.
Vivimos creyendo que la «multitarea» es sinónimo de productividad; pero la ciencia ya ha desmentido esto: reduce la productividad, aumenta los errores y agota la mente.

Hace unas décadas, la meditación se consideraba algo «hippie» o esotérico, reservado a quienes buscaban la espiritualidad oriental o se habían alejado del sistema. Hoy en día, la ciencia ha demostrado sus beneficios: la atención plena es una herramienta indispensable para la salud mental. Más allá de eso, también es una forma de lograr resultados extraordinarios.
Todas estas prácticas tienen algo en común: hacer una cosa a la vez; estar plenamente presente en lo que se está haciendo.
Cuando trabajamos con un cliente, somos conscientes de que el equipo interno no puede ocuparse de determinadas categorías de gastos o costes. Deben centrarse en las tareas operativas, en resolver crisis internas y externas... y el día sigue teniendo solo 24 horas. En teoría, solo hay 40 horas de trabajo a la semana, que pronto se ven ocupadas por reuniones y emergencias.
En ERA nos regimos por este principio: cuando asumimos un proyecto, lo hacemos con total dedicación. No tenemos que preocuparnos por las operaciones cotidianas, por lo que podemos sumergirnos por completo en el problema que se nos plantea. No intentamos resolver a la vez cuestiones relacionadas con el embalaje, la informática y la limpieza. Cada especialista se centra en un único aspecto, lo estudia en profundidad y no descansa hasta encontrar la mejor solución.
La excelencia no se alcanza haciendo todo a la vez, sino haciendo bien una sola cosa.
Me siento más abrumada cuando intento concentrarme en una cosa mientras otras cinco me reclaman la atención. Entonces me acuerdo: una cosa cada vez... y respiro.
¿Y tú? ¿Qué es lo único que deberías estar haciendo ahora mismo? ¿Cómo consigues concentrarte en ello?








































































































