La sostenibilidad y la cadena de suministro agroalimentaria
Hoy en día, el sector agroalimentario es sin duda uno de los más complejos del mundo, y se enfrenta a una sucesión interminable de retos complejos que cambiarán radicalmente la forma de operar de todo el sector y de las empresas que lo integran.
En este contexto, Expense Reduction Analysts participa como socio oficial en la Cumbre «Food & Made in Italy», organizada por Il Sole 24ORE el 9 de julio de 2020, con el fin de contribuir al diálogo con empresas e instituciones sobre las prioridades de toda la cadena de suministro agroalimentaria y las medidas que deben adoptarse para salvaguardar el sector que simboliza el «Made in Italy».
En concreto, para comprender mejor cómo las empresas italianas del sector están afrontando los retos de la sostenibilidad, el desarrollo y la innovación, Expense Reduction Analysts entrevista a Roberto Serra, director general de Galbusera SpA, cliente de ERA desde hace más de un año.
ERA: Sabemos que habéis puesto en marcha un importante proyecto de sostenibilidad centrado en vuestro ingrediente principal: el trigo, 100 % italiano, cuya cadena de suministro supervisáis a diario en todas sus etapas. ¿Qué buenas prácticas os han permitido desarrollar el concepto de la «Cadena de suministro del trigo italiano»?
R. Serra: A la hora de definir el proyecto, el objetivo de Galbusera era centrar todo el proceso en torno a cuatro aspectos principales:
- Promoción de la región: todos los productos Galbusera contienen trigo 100 % italiano procedente exclusivamente de Lombardía, Piamonte y Emilia-Romaña;
- La conservación de las variedades, mediante la selección de las regiones de cultivo idóneas y los mejores cereales para galletas y crackers;
- Sostenibilidad agronómica y medioambiental, lograda mediante el uso de buenas prácticas agrícolas que respetan y promueven la salud de los campos, así como la prohibición del uso de glifosato;
- La sostenibilidad económica y social, lo que implica una remuneración justa para todas las partes implicadas en la cadena de suministro, junto con programas de formación e incentivos.
A continuación, estos cuatro principios se desarrollaron en un conjunto de directrices muy complejo y exhaustivo, que ha sido compartido y firmado por todas las partes implicadas en el proceso de producción.
ERA: ¿Cómo gestionaste la relación con los proveedores?
R. Serra: Todo el trabajo se llevó a cabo en colaboración con una empresa externa, formada principalmente por agrónomos que nos ayudaron a diseñar el proyecto y a ponerlo en práctica, coordinándose con los agricultores, los operadores de cereales y los molineros.
Las especificaciones se elaboraron paso a paso, con una gran participación de todos, para poder llegar al final del proceso con el mejor documento posible. También creamos una plataforma web única en este sector que sirve de centro neurálgico y de coordinación para todos los que forman parte de nuestra cadena de suministro, y que se actualiza en tiempo real cada día.
La información que contiene abarca todas las etapas: el registro de las inscripciones con las fechas de siembra correspondientes; las actividades realizadas en los campos, con detalles y el cumplimiento de todos los procedimientos descritos en el pliego de condiciones; los datos de la cosecha relativos a la calidad y el rendimiento del cultivo; y un espacio para informes o comunicaciones dirigidas a la empresa. Se trata de una herramienta de vanguardia que fomenta el espíritu de comunidad y permite un seguimiento continuo.
ERA: ¿Cuáles fueron los principales retos y, sobre todo, qué resultados se han obtenido en cuanto a costes y reputación?
R. Serra: Conciliar y satisfacer las necesidades de tantas partes interesadas tan diversas, con requisitos tan variados, no fue tarea fácil. Fue un largo proceso de mediación y colaboración que ha dado sus frutos, ya que hoy en día estamos plenamente operativos, seguimos programas de mejora continua y mantenemos un diálogo constante con nuestros socios.
Tras una fase inicial dedicada a conocernos y a definir las normas y los métodos de trabajo, llegamos a un modelo de sostenibilidad económica y social del que hoy nos sentimos orgullosos.
Además, recibimos comentarios muy positivos, sobre todo de los agricultores, que están acostumbrados a vivir en la incertidumbre y a proyectos a corto plazo, y que, por lo tanto, se alegran de formar parte de una iniciativa a largo plazo que perdurará en el tiempo y les proporcionará seguridad y estabilidad.
El proyecto de la cadena de suministro reviste una gran importancia en lo que respecta a los costes y los recursos de la empresa que implica, pero supone una inversión en sostenibilidad, en la calidad de los productos y en la comunidad local; una inversión que deseábamos fervientemente y que seguiremos apoyando en el futuro.

























































































