El transporte marítimo de mercancías representa más del 80 % del volumen total de mercancías transportadas en el mundo. Aunque el transporte marítimo es más respetuoso con el medio ambiente que otros medios de transporte, las organizaciones ecologistas llevan mucho tiempo presionando para que los armadores adopten una mayor conciencia y medidas en materia medioambiental.
El sector se enfrenta ahora a requisitos medioambientales más estrictos. La Organización Marítima Internacional (OMI), organismo de las Naciones Unidas, ha implantado nuevas normas que exigen reducciones significativas en el contenido de azufre de los gases de escape, pasando de un máximo del 3,5 % al 0,5 %. Este requisito se ha introducido en algunas zonas concretas en los últimos años, por ejemplo en el mar del Norte y el mar Báltico, y pronto se convertirá en una norma mundial. Los armadores se han pronunciado, con reservas, a favor del requisito y están trabajando activamente para garantizar su cumplimiento mediante la compra de combustible con bajo contenido en azufre, la instalación de depuradores a bordo de los buques y el uso de nanotecnología. El enfoque varía, pero la mayoría de los operadores navieros optarán por adquirir combustible con bajo contenido en azufre antes de la fecha límite del 1 de enero de 2020, un tipo de combustible que ya es más caro que los tipos más populares disponibles en la actualidad y que, sin duda, se encarecerá aún más a medida que aumente la demanda.
Pero, ¿hasta qué punto se han vuelto respetuosos con el medio ambiente los armadores ante los nuevos requisitos? Al parecer, no mucho. En septiembre de 2018, las tres mayores compañías navieras de contenedores (la suizo-italiana MSC, la francesa CMA-CGM y la danesa Maersk Line) anunciaron que introducirían un nuevo recargo por combustible (bunker) para cubrir los crecientes costos.
A primera vista, esto resulta comprensible; sin embargo, los propietarios de la carga no están contentos. En parte debido a la falta de transparencia en la relación entre los costos reales costos los importes cobrados, sobre todo teniendo en cuenta que está previsto que los nuevos recargos por combustible entren en vigor el 1 de enero de 2019, un año antes de que los nuevos requisitos sean obligatorios. Además, la aplicación satisfactoria del recargo puede reducir la motivación de los operadores navieros para controlar realmente sus costos contribuir a la protección del medio ambiente.
En última instancia, serán la oferta y la demanda las que determinen los costos totales de transporte, pero habrá que estar atentos para ver qué armadores y operadores adoptan una actitud más respetuosa con el medio ambiente, más allá de lo que exige la ley.
Si opera en el sector marítimo, las cuestiones medioambientales y costos tener un impacto significativo en sus resultados. Si está pensando en introducir cambios o desea obtener más información sobre cómo reducir sus costos, .










































































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