Flotas corporativas: soluciones de optimización ecológica
Los costes asociados a las flotas de vehículos —ya sean en propiedad o en régimen de alquiler— están sujetos ahora más que nunca a cambios significativos debido a la necesidad cada vez más urgente de adoptar prácticas ecológicas.
Con la Ley de Presupuestos de 2020, se ha endurecido la fiscalidad aplicable a los vehículos de empresa matriculados a partir del 1 de julio de 2020 que se utilizan tanto para fines profesionales como personales y que presentan altas emisiones de CO₂. De hecho, la prestación complementaria sujeta a tributación se mantiene en el 30 % únicamente para los vehículos con emisiones comprendidas entre 61 y 160 g/km. Los vehículos con emisiones de hasta 190 g/km se gravan al 50 %, mientras que los que superan los 190 g/km se gravan hasta un 60 %.
También se avecinan restricciones importantes para los vehículos utilizados al 100 % con fines profesionales. A raíz del Acuerdo de París de 2015 y del Pacto Verde Europeo de 2020, muchos países (como los Países Bajos) están poniendo en marcha proyectos piloto que abarcan zonas logísticas enteras con cero emisiones. Esto significa que solo los vehículos comerciales con cero emisiones de CO₂ podrán circular por estas zonas. Esta tendencia confirma que la forma más sencilla que tienen las empresas de reducir las emisiones de CO₂ es pasar a una flota de bajas emisiones.
Por el momento, estas zonas no existen en Italia, pero si se establecieran en nuestro país en un futuro próximo, las empresas correrían el riesgo de encontrarse con vehículos que ya no podrían circular, «atrapadas» por contratos de alquiler o leasing a largo plazo, o incluso por la propiedad directa.
Además, según el reciente estudio de LeasePlan, el «Índice de Preparación para los Vehículos Eléctricos 2020», Italia se sitúa entre los últimos puestos de la Unión Europea en cuanto a «preparación» para los vehículos eléctricos, tal y como se muestra en la tabla siguiente:
Por ello, hoy en día las empresas se ven obligadas a lidiar con un laberinto de normativas que las empujan cada vez más hacia opciones respetuosas con el medio ambiente. Sin embargo, incluso con los incentivos, estas opciones no siempre son las más rentables y entran en conflicto con la necesidad urgente de las empresas de centrarse en el corto y medio plazo para hacer frente a la crisis de liquidez.
El equipo de expertos del Grupo ERA, gracias a la experiencia adquirida en cientos de casos prácticos, puede ayudar a las empresas a encontrar soluciones de optimización que también tengan en cuenta aspectos medioambientales.
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