El aumento de las cotizaciones patronales a la Seguridad Social y del salario mínimo interprofesional: ¿amenaza u oportunidad?




El Servicio Nacional de Salud (NHS) y el sector sanitario privado se encuentran sometidos a una presión financiera constante. Los costes de personal, los precios de la energía, los consumibles, la gestión de instalaciones y los gastos en tecnologías de la información han aumentado considerablemente en los últimos tres años, mientras que los acuerdos de financiación no han seguido el mismo ritmo. El resultado es una brecha estructural entre lo que reciben las organizaciones sanitarias y lo que les cuesta su funcionamiento.
Para los directores financieros y los responsables de compras, la cuestión ya no es si deben abordar los costes indirectos de forma más enérgica, sino cómo hacerlo sin afectar a la atención al paciente ni a la continuidad operativa.
El trabajo del Grupo ERA con fundaciones del Servicio Nacional de Salud (NHS), grupos hospitalarios privados, operadores de residencias de ancianos y proveedores de atención sanitaria especializada demuestra sistemáticamente que es posible lograr ahorros significativos en categorías que rara vez reciben atención en materia de contratación pública estratégica.
Entre ellos se incluyen la gestión de instalaciones (limpieza, residuos, mantenimiento y seguridad), energía y servicios públicos, consumibles y dispositivos médicos, restauración y máquinas expendedoras, TI y telecomunicaciones, flota y logística, así como servicios profesionales, incluida la contratación de personal temporal.
En cada uno de estos ámbitos, el patrón es el mismo: relaciones duraderas con los proveedores, un análisis comparativo limitado y contratos que se han renovado en lugar de renegociarse. El mercado ha cambiado; los contratos, no.
ERA Group cuenta con especialistas en cada sector que aportan una amplia experiencia en el ámbito sanitario a cada proyecto. Conocemos el marco normativo, las limitaciones operativas y las cuestiones clínicas delicadas que diferencian la contratación pública en el sector sanitario de la de otros sectores.
Nuestro enfoque es estructurado y de bajo riesgo: comenzamos con un diagnóstico rápido para identificar dónde se encuentran las mayores oportunidades y, a continuación, colaboramos con los equipos internos para sondear el mercado, renegociar contratos e implementar cambios de forma que se mantenga la continuidad del servicio.
Nuestros honorarios se basan en resultados: cobramos en función de los ahorros que conseguimos. Si no se generan ahorros, la organización no tiene que pagar nada.
Entre nuestra cartera de clientes del sector sanitario, el ahorro medio oscila entre el 15 % y el 30 % del gasto analizado. No se trata de ahorros teóricos, sino de ahorros acordados contractualmente, verificables y que se mantienen gracias a un seguimiento continuo.
Para un consorcio sanitario o un grupo de atención médica que gasta 10 millones de libras al año en categorías indirectas, eso supone entre 1,5 y 3 millones de libras que pueden destinarse a la atención al paciente, a inversiones de capital o a la sostenibilidad financiera.
La presión sobre las finanzas del sector sanitario no va a desaparecer. La pregunta es si su organización está aprovechando todas las oportunidades de eficiencia disponibles o si está dejando de ganar dinero.
