¿Te cuesta cubrir puestos en el mercado laboral actual?
El mercado laboral del Reino Unido ha experimentado un cambio estructural significativo desde el inicio de la pandemia. Aunque las tasas generales de desempleo han dejado atrás sus mínimos históricos, muchos empresarios siguen teniendo dificultades para contratar personal, sobre todo para puestos cualificados y especializados. Comprender las causas de esta situación y saber cómo responder de forma estratégica es fundamental para las empresas que desean crecer o mantener su plantilla de forma rentable.
¿Qué ha cambiado?
Hay varios factores estructurales que están contribuyendo a las dificultades de contratación en todos los sectores. La restricción de la libre circulación de personas en la UE tras el Brexit ha reducido considerablemente el número de candidatos disponibles en sectores que tradicionalmente dependían de la mano de obra europea, como la hostelería, la agricultura, la logística y la construcción.
Las presiones demográficas se están intensificando. La jubilación de las generaciones del baby boom de puestos técnicos y especializados está generando un déficit de competencias que tardará años en subsanarse mediante las vías de formación tradicionales. En sectores como la industria manufacturera, la ingeniería y la sanidad, esto está provocando una escasez prolongada de profesionales con experiencia.
Los cambios en las preferencias laborales, especialmente entre los trabajadores más jóvenes, han modificado lo que las organizaciones deben ofrecer para ser competitivas. La flexibilidad, el sentido de propósito, las oportunidades de desarrollo y la cultura de la empresa se han convertido en factores cada vez más importantes en la toma de decisiones de los candidatos, junto con la remuneración.
Las consecuencias económicas de una contratación deficiente
A menudo se subestima el coste económico que supone la dificultad para contratar personal. Los costes directos incluyen los honorarios de las agencias, la publicidad y el tiempo dedicado por la dirección. Los costes indirectos —la reducción de la productividad mientras el puesto está vacante, los costes de formación de los nuevos empleados, el impacto de la elevada rotación de personal en el rendimiento del equipo y el riesgo de perder el conocimiento institucional— suelen ser mayores que los costes directos, pero más difíciles de cuantificar.
ERA Group colabora con sus clientes para analizar el coste total de la contratación e identificar estrategias que reduzcan tanto los costes directos como los indirectos derivados de un proceso de selección fallido. Esto incluye comparar las estructuras de tarifas de las agencias, evaluar el valor de modelos de contratación alternativos —como la contratación integrada— y valorar si el posicionamiento actual de la propuesta de valor para el empleado (EVP) es competitivo en el mercado actual.


































































































