En el panorama empresarial actual, tan cambiante e impredecible, es fácil dejarse llevar por el día a día. Pero, de vez en cuando, vale la pena dar un paso atrás para ver el panorama general. ¿Qué nos depara el futuro? ¿Para qué debería prepararse tu empresa, no solo para sobrevivir, sino para seguir siendo competitiva y relevante?
A continuación, expongo tres retos clave que, en mi opinión, todo líder empresarial debería tener en cuenta en estos momentos. No se trata de posibilidades lejanas, sino de problemas reales y cada vez más acuciantes que pueden afectar a sus operaciones, su reputación y su rentabilidad. ¿La buena noticia? Con la conciencia y el apoyo adecuados, todos ellos son gestionables.
1. La ciberdelincuencia: no es solo un problema tecnológico, sino también empresarial
Seguramente habrás visto los titulares. Desde conocidas cadenas comerciales como Marks & Spencer hasta pymes locales, los ciberataques son cada vez más frecuentes y causan más daños. Pero esto no es solo un problema informático: es un riesgo crítico para el negocio.
Los ciberdelincuentes son cada vez más sofisticados, y su modus operandi es claro: causar el mayor caos posible y exigir un pago a cambio de ponerle fin. Se trata de un chantaje digital. Y aunque quizá pienses que eso no le va a pasar a tu organización, esa es precisamente la suposición de la que se aprovechan.
¿Qué es lo que corre mayor riesgo?
Los datos personales de tus clientes. Los datos de las cuentas de tus proveedores. Cualquier información que pueda utilizarse para obtener beneficios económicos o mejorar la reputación.
Y si gestionas pagos con tarjeta, hay un aspecto adicional que debes tener en cuenta: el cumplimiento de las normas de la Industria de Tarjetas de Pago (PCI). Esto se refiere a cómo almacenas, procesas y proteges la información confidencial de los titulares de tarjetas. El incumplimiento de estas normas no solo te expone al riesgo de fraude, sino que también podría dañar tu credibilidad tanto ante los clientes como ante los socios.
Consejo para la revisión del estado de PCI
¿Paga tasas de PCI? ¿Sabe qué es lo que cubren? ¿Siguen siendo adecuadas sus medidas de seguridad? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es «No estoy seguro», ahora es el momento de hacer balance.
2. Banca abierta: el futuro en rápida evolución de los pagos
La banca abierta no es solo una moda pasajera, sino una alternativa real y en auge a los sistemas de pago tradicionales. Según la Entidad de Implementación de la Banca Abierta del Reino Unido, el volumen de transacciones de banca abierta creció un 72 % el año pasado. Ese crecimiento no es una simple tendencia, sino un cambio de paradigma.
¿Y qué es eso, exactamente?
El «Open Banking», explicado
La banca abierta permite a los consumidores y a las empresas realizar pagos o compartir información financiera a través de API seguras, directamente desde sus cuentas bancarias. Evita el uso de las redes de tarjetas y agiliza el proceso de pago, a menudo a un coste menor.
¿Por qué es importante esto para tu empresa? Porque cada vez más clientes lo esperan. Quieren formas de pago más sencillas y rápidas, y la banca abierta puede ofrecerles precisamente eso. Para las empresas, esto puede suponer una reducción de las comisiones de pago, menos riesgos de fraude y una mayor visibilidad del flujo de caja.
Pero hay dificultades.
Muchos modelos de pago recurrente (como las suscripciones o los planes de pago a plazos) se basan en la domiciliación bancaria. La banca abierta aún no ofrece una alternativa directa a este sistema, pero la tecnología está evolucionando rápidamente.
La conclusión principal: no esperes. Empieza a analizar qué podría suponer la banca abierta para tu estrategia de pagos en los próximos 3 a 5 años. Inclúyelo ya en tu plan de acción.
3. Riesgo reputacional: el precio de equivocarse
Esto está relacionado tanto con la ciberdelincuencia como con los pagos, pero merece una mención aparte. El riesgo reputacional es un asesino silencioso. Es posible que, desde el punto de vista financiero, logres sobrevivir a una filtración de datos o a un error en un pago, pero si tus clientes pierden la confianza, el daño a largo plazo puede ser mucho mayor.
En un mundo en el que lo digital es lo primero, las malas noticias vuelan. Ya se trate de un fallo de seguridad, de una gestión deficiente de la información confidencial o de una adopción lenta de las opciones de pago modernas, las empresas que se queden atrás se quedarán rezagadas.
Parte de la respuesta de su empresa ante situaciones de contingencia consiste en estar preparada y ser capaz de hacer frente a acontecimientos que afecten a los clientes, así como contar con una hoja de ruta para la aceptación de pagos, estar preparada para el futuro y ser consciente de las amenazas y oportunidades.
Reflexiones finales
Cada uno de estos temas —la ciberdelincuencia, la banca abierta y el riesgo reputacional— requiere atención, medidas concretas y, en muchos casos, el apoyo de expertos. No tiene por qué resolverlos solo. En ERA Group, colaboramos a diario con nuestros clientes para ayudarles a identificar, evaluar y responder a las presiones cambiantes a las que se enfrentan.
Por lo tanto, si aún no has analizado estas áreas desde una perspectiva estratégica, quizá sea el momento de hacerlo. No se trata de entrar en pánico, sino de prepararse. Porque las empresas que se anticipan al cambio no solo sobreviven a él, sino que lo aprovechan para salir adelante.
































































































