Desde marzo, muchos de nosotros hemos estado viendo cómo transcurre la vida a través de la pantalla del ordenador, ya sea en reuniones de trabajo, al relacionarnos con amigos y familiares, en clases, cursos de formación u otras actividades que se han adaptado al mundo virtual. ¡Y menos mal que es así! Me siento afortunada de poder seguir trabajando e invirtiendo en mi desarrollo personal, incluso durante una pandemia. Sin embargo, no debemos hacer la vista gorda ante los efectos nocivos de pasar la vida mirando una pantalla.
Al inicio de la pandemia, alrededor del 40 % de los portugueses podían trabajar desde casa, una cifra inferior a la mayoría, pero aún así significativa, ya que los meses siguientes se revelarían difíciles en cuanto a despidos y quiebras empresariales —una situación que persiste en la actualidad—. Es innegable que poder seguir trabajando a distancia es un privilegio, pero sería injusto afirmar que trabajar desde casa es la situación ideal para todo el mundo.
4 consejos (probados por mí) para mejorar la experiencia del teletrabajo
Aunque muchos tuvieron la oportunidad de volver a la oficina en verano, el teletrabajo sigue siendo una realidad y hemos tenido tiempo suficiente para identificar nuestras principales dificultades y el impacto que esto tiene en nuestra productividad. Si bien la empresa tiene la obligación de proporcionar las condiciones ideales para el teletrabajo, los empleados no están exentos de la responsabilidad de identificar sus dificultades y comunicarlas a sus superiores.
Hay algunos consejos para superar las dificultades más habituales, que quiero compartir porque los he puesto en práctica en mi vida cotidiana y con mi equipo. Se trata de detalles sencillos, pequeños ajustes que pueden parecernos básicos, pero que, una vez aplicados, marcan una gran diferencia.
1. Aprende a compartir y a comunicarte
Cuando compartes tu espacio de trabajo con tu equipo, todo parece más fácil y accesible. Basta con girarte para hablar con el compañero que tienes al lado, o bajar a otra planta para tomarte un café mientras le haces una pregunta. Cuando se teletrabaja, compartir y comunicarse se vuelve mucho más difícil.
No es que no queramos socializar o hablar con nuestros compañeros, pero lo que haríamos de forma natural si estuviéramos en la oficina se enfrenta ahora a varios obstáculos. Precisamente por eso es fundamental insistir en la comunicación y utilizar herramientas para compartir documentos, como Google Drive y Teams, así como chats internos, foros y grupos de la intranet, que permiten la interacción entre compañeros sin saturar la agenda con reuniones que, en ocasiones, pueden mermar la productividad.
2. Sensación de soledad
Para muchos, trabajar desde casa ha supuesto renunciar a los momentos de vida social. Especialmente para quienes viven solos, el teletrabajo puede significar pasar días y días sin ver a nadie.
En mi equipo, hemos adoptado un sistema de trabajo «codo con codo» de forma virtual. Así que, además de las reuniones —que intentamos reducir a lo estrictamente necesario para tratar asuntos pertinentes y relevantes—, encendemos nuestras cámaras todos los días para trabajar juntos en proyectos comunes.
3. Trabajar sin un horario
Un estudio de la Escuela Nacional de Salud Pública reveló que más de la mitad de los teletrabajadores portugueses están satisfechos con su situación; sin embargo, el 59 % de los encuestados afirmó que trabaja más horas de lo habitual y el 41 % señaló que tiene dificultades para establecer un horario de trabajo.
Al convertir nuestro hogar en una oficina, se difuminan los límites entre nuestra vida personal y la profesional, con el riesgo de que ambas se solapen. Por eso es fundamental aprender a gestionar de la mejor manera posible el flujo de mensajes de trabajo a través de las numerosas plataformas de colaboración.
Hay gente que se desconecta y solo revisa sus mensajes a determinadas horas del día. Yo me mantengo conectado todo el día, pero desactivo las notificaciones de ciertos grupos en los que sé que no se tratan asuntos urgentes.
4. Mantén una postura correcta
Si hay algo que hemos aprendido de esta experiencia, es sin duda que el cuerpo siempre tiene razón. Los hogares portugueses no estaban preparados para hacer las veces de oficinas hasta que comenzó el confinamiento. ¿El resultado? Mucho dolor de espalda y, obviamente, una disminución de la productividad.
No basta con tener un ordenador y conexión a Internet; es importante contar con todo el equipo adecuado, desde el ordenador hasta el monitor, el teclado, el ratón, la silla y el escritorio. Los empleados que tengan dudas sobre cómo adaptar su hogar al teletrabajo deben pedir ayuda al responsable de salud y seguridad de su empresa.
Se trata de un aspecto fundamental para garantizar el bienestar de los empleados, por lo que se han llevado a cabo inspecciones periódicas de la ubicación y la disposición del mobiliario y los equipos informáticos. La comodidad influye enormemente en la productividad, y ahora el reto consiste en garantizar las mejores condiciones en los miles de «oficinas» que han surgido desde marzo.
Estas son solo algunas de las medidas que hemos ido aplicando en ERA Group. Estamos lejos de ser perfectos y vamos aprendiendo con el tiempo, pero los resultados de las medidas aplicadas son muy satisfactorios.
Si pones en práctica las medidas que te sugiero o se te ocurren otras ideas útiles para mejorar la experiencia del teletrabajo, ¡no dudes en compartirlas conmigo!



































































































